
Los ejemplos de buenas prácticas presentadas aquí tienen por objeto incitar a los actores del sector de las microfinanzas en diferentes contextos y países a desarrollar y mejorar sus actividades, enfoques, metodologías y tácticas. Estos ejemplos cubren áreas como los servicios financieros, los BDS (servicios de desarrollo empresarial), la actividad empresarial de los inmigrantes y de las minorías étnicas, así como la actividad empresarial de las mujeres.
Una buena práctica cuenta con un mínimo de criterios esenciales. Debe estar/ser: documentada, accesible, basada en procesos y metodologías, probada y puesta en práctica, transferible, sostenible, eficiente, eficaz y encontrarse en proceso de evaluación y de mejora continuas.